Adaptación del Quijote, por Arturo Pérez Reverte

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El “Quijote” popular y escolar

Adaptado por Arturo Pérez-Reverte
Editorial Santillana y RAE
Madrid 2014 – 592 pág. – 10,95 euros

A mediados del mes de diciembre pasado, se celebró en el salón de actos de la Real Academia Española (RAE) la presentación institucional de la edición escolar y popular del Quijote, adaptada por el académico y escritor Arturo Pérez-Reverte y publicada por la editorial Santillana y la RAE, con motivo de su tricentenario.

La sesión estuvo presidida por José Manuel Blecua, director de la RAE, y en ella intervinieron Darío Villanueva, secretario de la Academia y coordinador del programa del III Centenario, y Arturo Pérez-Reverte. A este acto han asistido, entre otros invitados, profesores de secundaria de distintos centros de enseñanza. Darío Villanueva, en días posteriores elegido como nuevo director de la RAE,  recordó que la edición  «constituye un homenaje a la edición del Quijote que la Academia publicó en 1780 [conocido como el Quijote de Ibarra], de la que se ha partido y sobre la que Arturo Pérez-Reverte ha trabajado». Además, ha añadido Villanueva, esta nueva edición reproduce por primera vez los dibujos con los cuales se tiraron las planchas de los grabados que se imprimieron en 1780, incorporando uno —que no se incluyó en su día— de Francisco de Goya.

«El Quijote es patrimonio común de todos los hispanohablantes y constituye una herramienta básica para los maestros». «Este es un Quijote cuidadosamente podado», ha subrayado Pérez-Reverte, «en el que he procurado que no se noten las costuras».Arturo Pérez-Reverte ha insistido en que «este Quijote no sustituye al otro sino que lo complementa». Hasta ahora, ninguna edición permitía, leer el texto «de corrido». Esto hacía que algunos profesores se encontraran con el problema de que en clase muchos alumnos se enredaran en las digresiones o historias complementarias que figuran en la obra. La intención de esta edición es, por tanto, «proporcionar una herramienta que facilite ese acceso, respetando, al mismo tiempo, el texto de Cervantes».

 «En esta Academia creemos que el Quijote sigue siendo un libro fundamental en la formación de cualquier estudiante en lengua hispana, tanto en América como en España. Y esto se debe, por una parte, a que hay una patria que es la de la lengua española, con 500 millones de compatriotas, en la que su bandera es el Quijote, patrimonio común a ambas orillas del Atlántico». Por otro lado, ha añadido Pérez-Reverte, el Quijote es, en clase, «una magnífica herramienta de trabajo. Un buen maestro, con una buena edición, podría utilizar la obra como única materia educativa durante un curso entero». En la rueda de prensa también intervino en representación de la editorial Santillana, Rosa Junquera Santiago, su directora de Comunicación Corporativa quién subrayó que la tirada inicial es de 30.000 ejemplares

 

Diciembre y nos besamos, de Paula Bozalongo

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PAULA BOZALONGO, DICIEMBRE Y NOS BESAMOS
(Premio Hiperión  2014)

La estudiante de arquitectura Paula Bozalongo (Granada, 1991) ha merecido el XXIX Premio de Poesía Hiperión con su primera obra, Diciembre y nos besamos. Además del importante reconocimiento literario, esta última edición del premio nos recuerda que, para explicar el bagaje intelectual del arquitecto, no podemos olvidar su formación humanística, sus lecturas y referentes culturales. Son esenciales, en este sentido, las citas que abren el libro, pues revelan dos claves de su poética: la atención a lo cercano, a lo concreto (Prefiero que me guste la gente/ a amar a la humanidad, Wislawa Szymborska); y la búsqueda de una voz poética serena, íntima y colectiva a un tiempo (Lentament, la nostra vida/ va entrant en els meus poemes./ Dintre d’ells t’esperarà, Joan Margarit).
El volumen comprende 26 composiciones que se distribuyen en dos estancias. A modo de antesala, hallamos un poema-pórtico en el que, desde una habitación vacía, la voz lírica anuncia su “duelo en el cristal” con un sencillo propósito delimitado temporalmente: “para que no te olvides/de quererme en invierno”.
Como insinúa el propio título, Diciembre y nos besamos es un poemario de hibernación y de descubrimiento. Entramos primero en una oscura estancia donde algunos “números reales” esperan el olvido, agazapados, “a la izquierda del tiempo”: el poder transformador de la emoción reinventa la lógica interna del tiempo y del espacio, como hiciera Ángel González en su poesía.
El inicio rescata la experiencia del caos, los simbólicos ciclones que arrasan ciudades, y la difícil renuncia a los escombros que quedan tras la catástrofe:
      Todos están de acuerdo en que vuelva el desastre.
      
      Yo no quise quedarme sin todo lo que tengo
      para empezar de cero.
      
      Cero de todo es nada.
       (“A la izquierda del tiempo” vv. 21-24)
 
Bajo el desamparo, late el miedo a “vivir muerta de frío” entre recuerdos domésticos que estallan en el eco de un llavero que cae en el salón. El sentimiento de distancia queda encarnado en la “fría escultura de Bernini” y  en una luz cegadora que no ayuda a “encontrar los libros,/ los vestidos de fiesta/ que había en el armario”. La búsqueda del amor “en el frío/ o en el tráfico lento de los días de lluvia” se diluye en el encuentro de dos “anfibios de ciudad”, cuyo rastro se pierde con las aguas de un nuevo deshielo, porque “es posible otra vez perder lo que perdimos”. Son versos que transmiten el grito ensordecedor de la casa ausente, el ruido del llanto en la tormenta, o la decepción en un disparo que destroza los sueños cuando “el futuro se queja de no ser quien creía”.
De las habitaciones cerradas nos traslada a las ruinas de la posguerra en Sarajevo, donde los hombres intentan defenderse del recuerdo de la muerte “pintando las fachadas de azules estridentes,/de fucsias desbordados” y jugando insólitas  partidas de ajedrez en las baldosas:
      Pero todo está aquí,
      la destrucción me mira en Sarajevo,
      luego sigue jugando al ajedrez.
      (“Sarajevo”, vv. 19-21)
 
Así, una “sombra inevitable” se cierne sobre esta primera estancia habitada por la incertidumbre y por un negro “sin matices ni escalas ni brillo ni contrastes”; el negro del pasado al que nunca volveremos y del que no podemos desasirnos:
      Todas las decisiones que tomamos un día
      siguen acumuladas como escombros
      o porciones etéreas
      que escalan y se alzan
      igual que enredaderas
      que nunca se separan de nosotros.
      (“La sombra inevitable”, vv. 1-6)

El recuerdo doliente es tangible, se palpa en las cicatrices que ansían una única respuesta esperanzada:
      Prefiero que el olvido se lleve las preguntas
      y traiga una certeza:
      que nunca lo peor es lo más importante.
      (“Cicatriz”, vv. 1-3, 11-13)

La indefinida melancolía se precisa a través de formas y estructuras, metáforas arquitectónicas que perfilan el sentido del desorden. El poema “Geometría” traza una estampa cubista. Las siluetas de los amados se convierten en bellos triángulos, trapecios, círculos y elipses que acompañan, pero no revelan: “me faltan dimensiones/ para explicar el mundo”, concluye la voz lírica.  
El inicio de la segunda parte del libro se ilumina con el poema “Una luz sobre el mar”, un faro que une “el miedo y la llegada”. La calma vence al fin a esa prisa que “nunca prometió ventaja”, y van desvelándose sucesivos descubrimientos poéticos y vitales que invitan a salir, lentamente, de la hibernación. Desde el sentimiento de libertad juvenil vivido en Central Park (“cómo vas a temer a las alturas/ si nosotros nacimos para tocar el cielo”) hasta la conciencia sobre la historia colectiva de Berlín (“las balas han hundido/ su recuerdo en la piedra/ a la entrada del Altes”). Los pasos de la voz lírica transitan líneas paralelas que se cruzan, aguardando llegar a ser un círculo, con el presagio de un “futuro que arde”.
Como en la casa lírica de Luis Rosales, van encendiéndose, progresivamente, diferentes estancias en forma de poemas: “Ana y los hombres buenos” es la irrenunciable caricia familiar que sobrevive, día tras día, a la muerte; “El hombre que no quiso ser destino” rehúye, con dificultades, la tiranía del azar; “La mujer se hizo cueva”, contemplada por turistas que ignoran su historia milenaria, dueña de recovecos y refugios, descubre que “no hay mujeres sin luz/ ni casas sin ventanas”.
La introspección da paso al deseo de ser “distinta cada tarde”, a la curiosidad y a la observación de ciudades y de espacios habitados, y también a vivir serenamente con la huella intermitente del error: “Imagina el abrazo que no has dado,/ no hay noches sin mañana”.
La tristeza fría y lluviosa, el derribo y el olor de despedida impregnan un poemario de juventud, cuya madurez se asoma en un diciembre amoroso sobre el que planea, sutilmente, la ironía y la violencia:

      En Corea del Norte ya se ha acabado el año.
      
      Diciembre, y nos besamos.
      […]
      
      El último cartucho de pólvora festiva
      ya ha explotado, preferirán a ratos
      no haber vivido nunca un fin de año
      cargado de artificios,
      ahora todas las noches
      les parecen oscuras.  
      (“Diciembre y nos besamos”, vv. 1-2, 10-16)

Con Diciembre y nos besamos Paula Bozalongo esboza el plano de una casa encendida sobre una “ciudad de servilletas,/ volátil, imprecisa/ como todos los suelos”, en la que esperamos que siga proyectando sus firmes trazos y versos.
Es invierno y hace frío.
Pero tal vez este poemario nos ayude “a caminar/ felices sobre el miedo”.

Inmaculada Rodríguez-Moranta
Universidad Rovira y Virgili

Javier Serrano Avilés, La enseñanza del español en África Subsahariana.

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Serrano Avilés, Javier, ed. 2014. La enseñanza del español en África Subsahariana. Madrid: Catarata (640 págs., ISBN-13: 9788483199442. Precio: 28,00 EUR)
Compra-e: http://www.loslibrosdelacatarata.org/libro/mostrar/id/964

 

Las cifras son sorprendentes: casi un millón y medio de personas estudian español en diversos países del África subsahariana. Y, sin embargo, apenas tenemos noticia de la situación de este tipo de enseñanza, de sus peculiaridades, de sus necesidades, del potencial cultural, social y económico que puede suponer este desarrollo de la enseñanza del español.  El español del África subsahariana es un tema ignorado, al que las autoridades conceden escasa importancia. La situación, no obstante, puede cambiar gracias a la aportación que supone este libro.

Bajo la dirección y coordinación de la Embajada de España en Kenia, treinta y cinco hispanistas y profesores de ELE han plasmado sus conocimientos sobre la situación de los estudios de español en África subsahariana y algunos han compartido su experiencia como docentes en ELE en algunos de los veintisiete países subsaharianos. Así, la situación actual de la enseñanza del español en estos subsaharianos en los que la presencia de nuestro idioma es muy importante queda al menos documentada, para futuros estudios y para campañas de concienciación y de apoyo.

El presente libro, basado en un concienzudo estudio de la situación de la enseñanza del español in situ, ha sido posible gracias a la colaboración de las siguientes instituciones y empresas: Instituto Cervantes, Casa África y Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Gas Natural-Fenosa, Indra e Isolux-Corsán. Ha sido también de gran ayuda la colaboración de  las embajadas de España en África (Angola, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial, Kenia, Mozambique, Namibia, Níger, Senegal, Sudáfrica y Tanzania).

El coordinador: Javier Serrano Avilés estudió Filosofía, Teoría de la Literatura y Didáctica de ELE en diversas universidades de Madrid, Granada y Barcelona. Ha sido lector de español en la Universidad de Makerere (Kampala) y profesor en centros de secundaria de Sevilla y Granada. Actualmente es Profesor agregado de español y literatura en la United States International University-Africa de Nairobi. Desde 2012 es también instructor de español en el centro de lenguas de la Oficina de la Organización de Naciones Unidas en Nairobi. Es vicepresidente de la Association of Teachers of Spanish-Kenya y miembro de la Junta directiva de la FIAPE.

Colaboradores : Leyre Alejaldre Biel, Vital Tama Bena, Julián B. Bibang Oyee, Leticia Blanco Muñoz, Joanna Boampong, Ismael Chadouli Muñoz, Rosa María Díez Cobo, Clara Julia Encinas Plana, Dámaso Estévez Calero, Ndiogou Faye, Lucía Gil Villa, María Gómez Amich, Aránzazu González Sánchez, Samuel F. Juan Catalán, Theopile Koui, Jesús Lasso Rey, Miriam López Maugis, Nathali Martínez, Antonio J. Manso Luengo, Carlos Moncada Valdez, Jean-Marie Ngom, Nicolás Ngou-Mve, Amidou Nshimirimana, Sosthène Onomo Abena, Abel Pérez Abad, Janie Raharivola, Silvia Rodilla Rivas, José Ignacio Sánchez y Alonso de Villapadierna, Miguel Saporta, Laurent-Fidèle Sossouvi, Amanda Suárez López, Purity Ada Uchechukwu, Uriel Valencia Guerra y Pedro Pablo Viñuales Guillén.

“También esto pasará”, de Milena Busquets

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Anagrama, 2015.

“También esto pasará” es la frase que, tras meses de deliberación, los sabios de un reino ofrecieron al poderoso emperador que necesitaba un lema que sirviera para cualquier momento de la vida, como refugio ante la adversidad o ante la fortuna. Esther Tusquets compartió ese relato con su hija para consolarla del fallecimiento del padre, cuando aún era una niña: “El dolor y la pena pasan” –añadió- “como pasan la euforia y la felicidad”.

También esto pasará es el título que Milena Busquets (Barcelona, 1972) ha escogido para su segunda novela, libro-revelación de la Feria de Frankfurt, publicado en Anagrama y en Amsterdam Llibres (en español en catalán), y con contrato en más de veinte sellos editoriales de todo el mundo.

La autora ha creado a su alter-ego, Blanca, una mujer de unos 40 años, con dos hijos, dos ex maridos, dos amigas y un amante, a los que reúne en su regreso a Cadaqués, el paraíso perdido de la infancia y juventud, el paraíso que ahora habita su madre, enterrada en el cementerio de Port Lligat. Con esta atípica conjunción de personajes como marco de un duelo, Busquets construye una carta de amor, un homenaje, a su verdadera madre: la escritora y editora fundadora de la editorial Lumen, cuyo nombre y profesión se obvian, respetuosamente, en las páginas de la novela.   

La reconstrucción del complejo vínculo madre-hija se alterna con una indagación personal en la que lo grave armoniza con lo frívolo, y el dolor de la pérdida se apacigua con la búsqueda del placer. Los coqueteos, las reflexiones mundanas, la compañía de sus amigos que aún fuman porros mientras los hijos duermen, las mañanas estivales “en las que lo más importante es decidir lo que se va a comer a mediodía y embadurnar a los niños de crema solar” forman parte del presente de Blanca, una mujer apasionada e irónica, desvalida y contradictoria, para quien “la ligereza es una forma de elegancia”. Blanca es un “fraude de adulto” que daría lo que fuera por volver al asiento de atrás del coche de su madre; es un personaje que se mira a sí mismo y mira a su alrededor, en ocasiones, con cierta distancia y frialdad, acaso para aligerar el exceso sentimental provocado por la ausencia de su ser más querido, a quien  apela constantemente en el relato:

Amamos como nos han amado en la infancia, y los amores posteriores suelen ser sólo una réplica del primer amor. Te debo, pues, todos mis amores, incluido el amor salvaje y ciego que siento por mis hijos. Ya no puedo abrir un libro sin desear ver tu cara de calma y de concentración, sin saber yo que no la veré más y, lo que tal vez sea incluso más grave, que no me verá más. Nunca volveré a ser mirada por tus ojos. Cuando el mundo empieza a despoblarse de la gente que nos quiere,  nos convertimos, poco a poco, al ritmo de las muertes, en desconocidos. Mi lugar en el mundo estaba en tu mirada.

La novela se abre con el sobrio funeral en el que, por deseo de la difunta, han quedado prohibidos los versos, la música, las flores y los rezos. Blanca se percata de que “hay mucha gente y falta gente”, y pone al lector frente a una terrible realidad: el deterioro físico y mental aleja, a menudo, a los que un día fueron grandes amigos; y fácilmente acerca, en cambio, a los que no han vivido el trance, y solo “recuerdan a la persona gloriosa que eras hace diez o diez mil años”.

El credo de la protagonista se resume, en ese punto de su vida, en el convencimiento de que estamos hechos de ausencias, de que “somos más las cosas que hemos perdido que las que tenemos”. Debe calibrar ahora la distancia exacta que quiere tomar  frente a su madre; debe pensar en qué hacer con los recuerdos materiales, y resolver si quedarse con una prenda simbólica: la chaqueta de lana azul grisácea con rayas de color teja.

Los recuerdos punzantes brotan hasta en los ladridos de unos perros, pero la protagonista trata de seguir viviendo con ligereza a través de los besos furtivos, las carcajadas de artificio y las ocurrencias aforísticas. Para Blanca, “lo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo” y “la vida no tendría mucho sentido sin las noches de verano”.  Su exaltación hedonista se percibe, a ojos del lector, como una necesidad humana y  animal, de sentirse arropada, tocada, querida: “Desde tu muerte, lo único que me alivia es el contacto físico, por muy fugaz o casual o leve que sea” (cap. 8).

Blanca vuelve al refugio costero de su madre y allí recuerda por qué ama esta tierra, “este cul-de-sac escarpado y feroz de atardeceres rosas”, resguardado por montañas y por misteriosas brujas, que ahora han acogido a una nueva (sobra aclarar a quién se refiere). Allí se detiene a observar la adolescencia de su hijo, Edgar, que “camina cansina y lánguidamente, barriendo el aire […] como si todos los sitios fuesen una pesadez, o como si ya los hubiese visitado un millón de veces”. Allí, por vez primera, sale a la calle sin el objetivo de llegar a ningún sitio, con el único afán de sentarse a ver pasar la gente:

El mundo se divide entre los que se sientan en los bancos de la calle y los que no. Supongo que he pasado a formar parte del grupo de los ancianos, de los inmigrantes, de los desocupados, de los que no saben a dónde ir.

Volver a Cadaqués es empezar a recobrar la mejor versión de su madre, la generosa que ayudó discretamente a los lugareños en las dificultades económicas; la mujer despeinada al timón del Tururut, la amante de sus perros y de los perros sin dueño. Es reconstruir el rostro oculto tras la máscara que le puso la enfermedad, cuando se convirtió en un “monstruo del egoísmo” y depositó toda la responsabilidad de su “menguante felicidad” en los hombros de la hija, a la que nadie había avisado de que, un día, tendría que convertirse en madre de su madre (“Y, mamá, no se puede decir que como hija me dieses muchas satisfacciones, la verdad. No fuiste una hija fácil”). Allí entiende que solo sus hijos, los niños, fueron “capaces de ver y de llegar, a través de la enfermedad y de la bruma, a la persona que fuiste”.

Volver a Cadaqués es sentirse viva en la soledad irreparable. Es contemplar con otros ojos los apartamentos de verano de los años 70 “con mucho cemento pintado de blanco, escaleras de madera rojiza, largos pasillos y grandes ventanales con magníficas vistas al pueblo y a la bahía”: aquellos pisos que un día fueron una comuna hippie. Es evocar a los protagonistas de la “gauche divine” barcelonesa, al círculo social y cultural que rodeó a su madre, un grupo de jóvenes rebosantes de ansias de libertad, vitalidad, y diversión, a los que ella solo pudo atisbar con fascinación −desde el coto vedado de la infancia-, con un esfuerzo que ya no conocerán los niños del siglo XXI:

Reconozco al instante a los hijos de aquella generación, a los asilvestrados que, como yo, fueron educados por padres lúcidos, brillantes, exitosos y muy ocupados, adultos empeñados en que el mundo fuese una fiesta, su fiesta. Somos, creo, la última generación que tuvo que ganarse, a pulso, el interés o la atención de sus padres. En muchos casos, lo conseguimos cuando ya era demasiado tarde. No consideraban que los niños fuesen una maravilla, sino un engorro, unos pesados a medio hacer. Y nos convertimos en una generación perdida de seductores natos. Tuvimos que inventar métodos mucho más sofisticados que simplemente tirar de la manga o echarnos a llorar para que nos hiciesen caso. […] Ahora tengo la casa forrada con los dibujos de mi hijo pequeño y escucho al mayor tocar el piano con la misma reverencia que si fuese Bach resucitado. A veces me pregunto qué ocurrirá cuando esta nueva generación de niños cuyas madres consideran la maternidad una religión –mujeres que dan de mamar a sus hijos hasta que tienen cinco años y entonces alternan el pecho con los espaguetis−, mujeres cuyo único interés y preocupación y razón de ser son los niños, que educan a sus hijos como si fuesen a reinar sobre un imperio […] crezcan y se conviertan en seres humanos tan deficientes, contradictorios como nosotros.

Volver a Cadaqués es cuestionarse sobre su educación sentimental  y  la de su generación, sobre su origen y sobre su tendencia a vivir en la indolencia,  la utopía, y probablemente en el egoísmo, como le reprocha su amiga Elisa:

 −¿Sabes una cosa, querida Blanca? Esa idea infantil que tienes de un nuevo tipo de sociedad, que en teoría nuestra generación está construyendo sin que nadie se dé cuenta, donde todo el mundo se entienda y bese a quien quiera cuando le apetezca y entra y salga de las relaciones como quien entra y sale de su casa y tenga hijos por aquí y por allá, sólo funciona cuando los demás te importan una mierda.

El retrato de la madre evoluciona a medida que avanza el largo monólogo de Blanca: del recuerdo oscuro de los últimos tiempos de desacuerdos y discusiones, del odio y los rencores, de las mentiras y el dolor de no sentirse querida (“eres mala, Blanca, eres mala”) a la compasión ante su madre, una mujer brillante y popular, que en la vejez empezó a notar que lo que explicaba ya no interesaba a nadie. La indagación personal reconstruye, progresiva y lentamente, la complicidad que las unía, y dibuja las facciones de aquella mujer culta, tierna y siempre condescendiente ante cualquier error cometido por amor; una madre exigente y bondadosa que, ahora, no la espera tras la celda del cementerio, sino desde la felicidad del muelle, camino de la barca y del mar, con su indumentaria desaliñada y las piernas morenas llenas de moratones, acompañada de sus tres perros.

Volver a Cadaqués es hacer un recuento del legado infinito e intangible que han heredado sus hijos gracias a lo que vivió junto a su extraordinaria madre. Tal vez por esta razón la protagonista declara que el lema de los sabios del cuento es falso, porque no quiere que sea cierto que también esto pasará.

Inmaculada Rodríguez Moranta

Universidad Rovira i Virgili

La maravillosa historia del español, por Francisco Moreno Fernández

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LA MARAVILLOSA HISTORIA DEL ESPAÑOL

por  Francisco Moreno Fernández

Instituto Cervantes

Editorial Espasa – Madrid 2015 – 332 pág. 21,90 euros

     A mediados de noviembre de 2015 tuvo lugar en la sede del Instituto Cervantes en Madrid, la presentación del libro La maravillosa historiadel Español del que es autor  Francisco Moreno Fernández, catedrático de

Lengua Española de la Universidad de Alcalá de Henares, en la actualidad director ejecutivo del Instituto Cervantes del Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en los Estados Unidos, centro del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard.

     ¿Cómo una lengua que nació en una aldea del norte de la vieja Hispania ha llegado a convertirse en la segunda más hablada en el mundo, con más de 450 millones de hablantes en los cinco continentes? ¿Quién escribió las primeras palabras en castellano? ¿Cómo era la lengua en la Castilla de las tres religiones? ¿Dónde se imprimió el primer libro en España? ¿Cómo se difundió el español entre los pueblos de América, África o Filipinas? ¿Por qué se habló español en Italia o en los Países Bajos?

     Estas y otras muchas cuestiones se abordan en el libro La maravillosa historia del español. En la presentación intervinieron el director  del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, el autor del libro, Francisco Moreno Fernández y Ana Rosa Semprún, directora general de Espasa.

     El libro, de 336 páginas, aborda la historia del español como si de una gran aventura se tratara; la aventura de la lengua y de sus hablantes, que la llevaron de las aldeas a los palacios, de los caminos a los conventos y de las posadas a los documentos oficiales. La lengua española viajará a América con los soldados, los clérigos, los funcionarios, los artesanos, hasta convertirse en lengua general. Con el tiempo las colonias desaparecerían, pero la lengua permanecería tras las independencias americanas y seguiría creciendo en recursos y hablantes, como idioma de una rica comunidad internacional.

 

 

Homenaje al idioma español

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Homenaje Universal al Idioma Español

Autor: Fundación Independiente

Editor: Ediciones Alymar  – Tamaño: 21,5/30 cm – Páginas: 384

 

A mediados de diciembre de 2015 se celebró, en el Club Financiero Génova de Madrid, la presentación previa del libro por el presidente de la Fundación, Ignacio Buqueras, al Consejo Asesor del Homenaje. En 2014 la Fundación realizó los primeros pasos para este homenaje, haciendo un llamamiento a instituciones y entidades representativas relacionadas con el Español informándoles de su propuesta y objetivos para rendir público Homenaje al Idioma Español, siendo que nuestra lengua es el mejor y más poderoso nexo de unión entre todos los ciudadanos del mundo que forman  una comunidad de más de 500 millones de hispanoparlantes.

Constituida la Comisión Nacional y el Comité Ejecutivo  del mismo, se redactó el Manifiesto del Homenaje al Español que figura en el libro. Además, se incluye una valiosa información, datos, conclusiones, propuestas e ideas que son de gran utilidad para el lector. Contiene además, los testimonios de 8 Presidentes de países hispanoparlantes, y bastantes de los presidentes de las Academias de la Lengua Española en los citados países. Está enriquecido con los discursos de todos los galardonados con los trece escritores en español que recibieron el Nóbel de Literatura y los de los Premios Cervantes concedidos anualmente en España desde 1976.

En el libro, se otorga un reconocimiento especial a cuantas personas intervinieron en los actos que se celebraron durante más de un año desde la presentación oficial del Manifiesto en noviembre de 2014, hasta finales del 2015 que en el libro se reflejan y cuyos textos a todos enriquecen. Entre los actos más solemnes cabe destacar el que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados el 29 deJunio de 2015, con la participación de su presidente y más de dos centenares a asistentes a los que pidió “trabajar para engrandecer y difundir una lengua viva, con enorme proyección de futuro, para transmitir y divulgar en Español”.   

Pedidos: fundacionindependiente@gmail.com

Alcalá 97 – 28009-Madrid – Fax: 914260048

Donativo mínimo: 25 euros

cta. cte. ES 16 0049 3754 6421 1419 0616

Más que palabras, de Pedro Álvarez de Miranda

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Más que palabras por Pedro Álvarez de Miranda

Autor de la reseña: José Antonio Fernández Cuesta

Editorial Galaxia Gutemberg – Barcelona , Mayo 2016, 270 págs.

 

Reúne este libro casi medio centenar de artículos que abordan temas de muy variada índole, pero concernientes todas a la lengua española. Esta colección sobre la vida privada de las palabras salió poco a poco, a lo largo de más de cuatro años, de la pluma de Pedro Álvarez de Miranda, gracias a la feliz concurrencia de diversas musas lingüísticas, unas autóctonas o personales y otras externas, nacidas de experiencias colectivas. Detrás de sus escritos hay indagaciones relativamente laboriosas, pero que el autor desearía, por el tono divulgador que adopta a lo largo de todo el libro, haberlas hecho accesibles y que su lectura resultara amena a quienes las lean.

La lengua, en sus dos dimensiones, actual e histórica, -como dice Manuel Seco en el prólogo- es un inmenso océano abierto para todo el que quiera echar las redes de su investigación. El autor ha desenredado lecturas de dificultosos manuscritos, ha desenmascarado erratas creadoras de bellas mentiras, ha contado fortunas y adversidades de palabras y dichos cotidianos y raros, examina puntos discutidos del habla de nuestro tiempo, la guerra de los toponimios, el uso del infinitivo personal que hace a muchos hablar como los indios en las películas del oeste. Todo ello da a los hablantes lecciones de sensatez en cuestiones tan traídas y llevadas como la norma, lo correcto, los feos neologismos y los atentados contra la pureza del idioma.

Son lecciones que serán muy útiles para quienes desde altos púlpitos ejercen de censores del habla de los demás. Ciertamente es una obra singularísima que, a través de una serie de animados y refrescantes enfoques sobre rincones de la lengua, nos lleva a reflexionar con provecho sobre lo mucho que puede esconderse detrás de cada palabra, de cada frase que sale de nuestros labios o recogen nuestros oídos. Eso significa enriquecer nuestra mente que es lo mejor que se puede pedir a un libro. En conjunto, el trabajo del autor se distingue, sobre todo, por encima de su variedad y amenidad, por su exigente rigor científico. Álvarez de Miranda es catedrático de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid, miembro de número de la Real Academia Española y director de la Escuela de Lexicografía Hispánica.

 

EL ESPAÑOL EN EL MUNDO – ANUARIO DEL INSTITUTO CERVANTES 2016

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EL ESPAÑOL EN EL MUNDO.
ANUARIO DEL INSTITUTO CERVANTES 2016
Resumen de contenidos

Madrid, 13 de diciembre de 2016
El español en el mundo. Anuario del Instituto Cervantes 2016, que hoy presenta la institución, analiza la labor desarrollada por el Cervantes en sus 25 años de existencia, desde su creación en 1991 hasta hoy, con una completa cronología de los hitos más relevantes acompañada por numerosas fotografías. Contiene además datos actualizados sobre el español en el mundo, artículos de destacados expertos y opiniones de personalidades de la cultura española.
El libro, de 540 páginas, recoge las opiniones de Víctor García de la Concha, director del Cervantes desde 2012, y de sus predecesores en la dirección Nicolás Sánchez-Albornoz (1991-1996), el Marqués de Tamarón (1996-1999), Fernando R. Lafuente (1999-2001), César Antonio Molina (2004-2007) y Carmen Caffarel (2007-2012). Todos ellos participan hoy en la presentación del nuevo Anuario en la sede central.
El volumen arranca con la respuesta de doce personalidades de la cultura a una doble pregunta: ¿Qué opinión le merece la labor del Instituto Cervantes en estos 25 años? y ¿cómo ve el papel del Instituto Cervantes en el futuro? Opinan al respecto Teresa Berganza, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Gamoneda, Carmen Millán, Soledad Puértolas, Valentí Puig, Sergio Ramírez, Laura Restrepo, Carme Riera, Gregorio Salvador, Rosa Torres-Pardo y Juan Villoro.
Esta edición de la publicación académica de referencia del Instituto incluye también datos actualizados sobre el español en el mundo, desmenuzados en el informe «El español y su expansión como lengua de comunicación internacional desde la creación del Instituto Cervantes», escrito por David Fernández Vítores (Universidad de Alcalá).

Tres artículos detallan la actividad del Instituto Cervantes en otros tantos ámbitos: el académico (enseñanza, promoción e investigación del español como lengua extranjera), el cultural (promoción de la cultura de España y los países hispanohablantes) y la comunicación (con la presencia del Cervantes en Internet y su uso de las tecnologías), coordinados por los directores de las respectivas áreas: Richard Bueno, Beatriz Hernanz y Jacinto Aramendi.
También se aborda el papel de la diplomacia cultural en sendos artículos de Emilio Lamo de Espinosa y Ángel Badillo Matos (Real Instituto Elcano) y de Javier Noya (Universidad Complutense), mientras que la “mirada americana” la aporta Adolfo Elizaincín (Universidad de la República, Uruguay). Por su parte, Álex Grijelmo (Grupo Prisa) desgrana los siete Congresos Internacionales de la Lengua Española celebrados en estos  cinco lustros de trayectoria, desde Zacatecas (México, 1997) hasta San Juan de Puerto Rico (2016).
Tras una cronología de hitos relevantes acompañada de un dosier fotográfico, cierra el Anuario un directorio con la presencia del Cervantes en el mundo, en un total de 87 ciudades de 44 países a través de centros propios, antenas y Aulas Cervantes.
También se resumen “otras formas de presencia” en el mundo: los centros acreditados (un total de 192), los centros de examen DELE (Diploma de Español, en torno al millar), los 165 centros de examen CCSE (Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España) y el universo de internet.
Datos cuantitativos del español
A continuación se resumen algunos datos contenidos en el artículo de David Fernández Vítores:
• Idiomas más estudiados. Después del inglés, el español se disputa con el francés y con el chino mandarín el segundo puesto en la clasificación de idiomas más estudiados como segunda lengua. No existen análisis exhaustivos que comparen el número de estudiantes de las distintas lenguas.

• Las cinco lenguas más habladas. La evolución demográfica del chino, el inglés, el español, el hindi y el árabe entre 1950 y 2050 refleja un descenso en la proporción de hablantes nativos de chino e inglés. Por el contrario, el español y el hindi registran un aumento moderado pero continuo de hablantes. El árabe presenta un mayor crecimiento relativo pese un nivel menor de uso.

 

• Crecimiento previsto del español. La comunidad hispanohablante seguirá creciendo para situarse en el año 2050 en los 754 millones de personas, con distinto grado de dominio de la lengua.

• El 7,8% de la población. Hoy habla español el 7,8% de la población mundial. Las proyecciones indican que el peso de la comunidad hispanohablante en 2050 permanecerá inalterado.

• Estados Unidos. En 2060 será el segundo país hispanohablante del mundo después de México. Según prevé la Oficina del Censo, los hispanos serán 119 millones en 2060. Es decir, más del 28% de la población estadounidense será hispana, casi uno de cada tres residentes.

• 21 millones de estudiantes de español. El número de estudiantes de español como lengua extranjera en todo el planeta no ha dejado de crecer desde la creación del Instituto Cervantes. Más de 21 millones de alumnos estudian actualmente este idioma como lengua extranjera.

• Acción del Instituto. Resulta difícil valorar cómo influye el Cervantes sobre el aumento de estudiantes de español registrado en estos 25 años. Pero es evidente que la implantación de una sede o un Aula Cervantes en cualquier país genera sinergias positivas para la difusión de la lengua y la cultura hispanas.

• Unificar la evaluación. Destaca el valor de instrumentos creados recientemente por el Instituto Cervantes como el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE), un sistema de certificación que determina por medios electrónicos los conocimientos de español para nativos y no nativos. El SIELE confirma la vocación iberoamericana del Instituto y consolida aún más los criterios universales a la hora de evaluar el nivel de español de cualquier persona, independientemente de su lugar de residencia o su origen etnolingüístico.

• DELE y matrículas de español. El número de inscripciones para obtener el Diploma de Español (DELE) se ha multiplicado por nueve desde la apertura del Instituto Cervantes. Y el número total de matrículas de los centros del Instituto Cervantes se ha multiplicado por doce.

• Factores en el auge del español. El aumento de hablantes no se basará solo en el crecimiento demográfico de los países que tienen el español como lengua oficial. Influyen positivamente en el auge del español otros factores, como el despegue económico de países hispanoamericanos y al aumento del comercio bilateral dentro y fuera de esta comunidad.

• Activo económico y herramienta útil. Crece el peso del español como lengua internacional: ya no es visto únicamente como una vía de acceso a una cultura de primer orden, sino también como un activo económico en toda regla y como una herramienta muy útil en los terrenos comercial y diplomático.

• Papel del Instituto Cervantes. La institución ha sido un agente fundamental en este cambio de percepción con respecto al español. Ha propiciado una imagen de prestigio y utilidad de nuestra lengua que era prácticamente inexistente antes de la creación del organismo en 1991.

LAS 500 DUDAS MÁS FRECUENTES DEL ESPAÑOL

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Las 500 dudas más frecuentes del español

Barcelona, Instituto Cervantes-Espasa Libros, 2013  505 páginas

            Presentada recientemente en la sede del Instituto Cervantes de Madrid, Las 500 dudas más frecuentes del español es una obra necesaria y oportuna para los tiempos en que vivimos. El lenguaje, como vehículo de la cultura, está en una transformación constante. Sin embargo, en los últimos años, la llegada de internet y el uso de los teléfonos móviles han acelerado este proceso de mutación y han traído consigo, no sólo cantidad de cambios significativos sino que, además, ha variado notablemente la forma en la que nos comunicamos y, por tanto, nos relacionamos.

            El Instituto Cervantes, en su continuo esfuerzo por mantener su labor de promoción y enseñanza de la lengua española así como la difusión de la cultura de España e Hispanoamérica, ha elaborado este libro con un doble propósito: por un lado, nos ofrece información importante relativa al uso correcto y recomendado de nuestra lengua en aquellos puntos más controvertidos y, por otro, mientras nos proporciona la información necesaria nos invita a reflexionar sobre ella. Al  mismo tiempo nos ofrece información importante relativa al uso correcto y recomendado de nuestra lengua y nos invita a reflexionar sobre ella.

            El objetivo de este libro es ser útil a un público muy amplio. Por tanto, tiene sentido que la elección de las dudas sea sobre aquellos asuntos que con mayor frecuencia resultan problemáticos para los hispanohablantes en el uso correcto de la lengua. Una novedad en este tipo de obras, y la que la hace ser de gran utilidad, es la inclusión al final de cada pregunta de la fuente de la que se ha extraído la información correspondiente para elaborar la respuesta.La organización de la obra en cinco capítulos facilita su lectura así como la consulta de dudas acerca de una cuestión.

          1. DUDAS GENERALES

Compuesto por seis preguntas de carácter general, pretenden aclarar antes de profundizar en aspectos más concretos de nuestra lengua,  por qué se dice que una expresión no se considera correcta, quién lo determina, dónde se hablar el mejor español, entre otras de índole similar.

         2. DUDAS SOBRE LA PRONUNCIACIÓN Y LA ORTOGRAFÍA

Recoge 190 preguntas  que responden a aquellas dudas que pueden surgir en cuanto a la pronunciación y ortografía: signos de puntuación escritura de los números, abreviaturas y recursos tipográficos.

        3. DUDAS SOBRE LA GRAMÁTICA

Es el más extenso de los cinco capítulos con sus 210 preguntas relacionadas con la gramática: formación de las palabras, sobre el género y el número, concordancia, queísmo y dequeísmo, el leísmo, el laísmo y el loísmo, el uso de las preposiciones y conjunciones, el empleo de los pronombres personales, la conjugación verbal, y muchas más cuestiones.

       4. DUDAS SOBRE EL LÉXICO Y EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS

Este capítulo consta de 66 preguntas y en él se tratan los asuntos relacionados con el léxico y el significado de las palabras: la propiedad e impropiedad, las redundancias, la pobreza léxica, los coloquialismos, vulgarismos y eufemismos, entre otro tipo de cuestiones relacionadas.

       5. DUDAS SOBRE EL TEXTO

Las últimas veintiocho cuestiones que componen el último capítulo están dedicadas a todos aquellos aspectos relacionados con el texto: el párrafo, los problemas específicos que surgen al redactar ciertos textos tales como el correo electrónico, el currículum o un acta.           

       6. APÉNDICES

La obra termina con tres apéndices utilísimos: la Bibliografía utilizada para la elaboración del libro, un Índice de dudas en el que se enuncian las quinientas preguntas – para localizar de manera rápida aquellas cuestiones sobre las que queramos obtener información – y un Índice de palabras, expresiones y materias que nos ayuda a ubicar todas aquellas aclaraciones que se derivan de las dudas que se resuelven en la obra.

COCODRILOS EN EL DICCIONARIO

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Cocodrilos en el diccionario
(Hacia dónde camina el español)
Autores: Julio Borrego Nieto (director) Lorena Domínguez García, Rebeca Delgado Fernández, Álvaro Recio Diego y Carmela Tomé Cornejo.
Instituto Cervantes – Editorial Espasa
Madrid – 2016 – 431 pág.- 20,90 euros

Las lenguas cambian, pero lo hacen de forma tan lenta e imperceptible que solo con el paso de muchos años, comparando los textos, nos damos cuenta. Pero hay aspectos superficiales de la lengua, fundamentalmente el vocabulario, el estilo de escritura, los latiguillos conversacionales, que están sujetos a las modas, como lo está cualquier fenómeno que tenga carácter social. Esto hace que cada momento tenga sus marcas propias que le dan personalidad y que se pueden describir. Algunas de esas marcas se consolidan y siguen empleándose; otras tienen una vida efímera y desaparecen.

En la lengua ocurre que no siempre lo que se impone como “correcto” es lo más coherente desde el punto de vista de la lógica interna. Si este fuera siempre el criterio, cocodrilo no debería estar en el diccionario, puesto que su etimología es CROCODILUM, con la r en otra posición. Pero alguien la cambió –probablemente de manera involuntaria- en un determinado momento, el cambio hizo fortuna entre los hablantes prestigiosos y acabó por convertirse en el uso general. Por eso hay cocodrilos en el diccionario, pero no cocretas. Ya también hay murciélagos cuando debería haber muciégalos. Los errores del pasado son la norma del presente.

En este libro trataremos de espigar, lo mejor que sepamos, algunas de esas marcas que caracterizan el español al comienzo de este nuevo siglo XXI. Muchas de ellas afectan al vocabulario, a la acuñación de nuevas palabras autóctonas o prestadas, a la forma de construir los textos y las conversaciones, a las metáforas con que conceptualizamos aquí y ahora nuestro pensamiento y que, de alguna manera, nos definen. Son las más visibles y las que mejor caracterizan la época. Otras, fundamentalmente las de tipo gramatical y también las de tipo fonético, se perciben peor y discurren soterradas a lo largo de los años compitiendo con otras variantes sin que los hablantes se decidan de manera unánime por una de ellas.

Así pues, dos tipos de rasgos: los léxicos y discursivos por un lado y los fonéticos y gramaticales por otro.

En definitiva, lo que en general hacemos en este libro con la pronunciación y con la gramática es lo siguiente: mostramos las variantes en litigio, señalamos cuáles han sido las preferidas hasta ahora por las autoridades normativas, intentamos ver la lógica interna de las menos favorecidas y cuál es, en este momento, su pujanza, reflejada en el número y tipo de hablantes que las usan (cuando tenemos datos), en los juicios que se emiten sobre ellas y, sobre todo, en la evolución de las opiniones que manifiestan las Academias y otros agentes responsables de la norma. Y, cuando es posible, hacemos un pronóstico sobre el previsible desenlace, siempre desde la idea, arriba expuesta, de que lo «correcto» es un juicio social y, por tanto, cambiante.

José Antonio FERNÁNDEZ CUESTA